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Este blog esta dedicado a promover la Investigación Científica y Jurídica. Nuestro propósito es adquirir conocimientos de manera metódica y ordenada en un proceso permanente y sostenido.
Alentar la creación de conocimiento científico y jurídico util, que permita construir una imagen objetiva de la realidad que nos circunda y disfrutar de los bienes sociales y naturales en clima de armonía concordia y paz.
Debemos saber cómo es el lugar en que vivimos cuáles bienes atesora, qué frutos nos brinda, que peligros y qué se requiere de nosotros frente a todo ello.
Debemos saber detalladamente como es la sociedad que nos acoge en su seno, qué virtudes recrea, que defectos alimenta, cuales son las posibilidades que nos brinda y cuáles las limitaciones.



Libertad y Responsabilidad - Tres tesis

Ana María Elizabeth Manrique Zegarra

Es posible el ejercicio de la razón jurídica en cuanto el hombre es libre aduciría Kant; es posible el ejercicio de la razón jurídica en cuanto el hombre es responsable aduciría Sócrates. La responsabilidad obliga a actuar justamente, la libertad a no obrar injustamente. Kant opone libertad a causalidad. Sócrates responsabilidad a irracionalidad. Para Kant el hombre es responsable en la medida en que es libre, en tanto que para Sócrates el hombre es libre en la medida en que es responsable. Kant vive bajo el yugo del absolutismo y entiende que lo más importante es preservar la libertad del individuo ante los embates del poder. Sócrates vive en un régimen democrático y entiende que lo más importante es la responsabilidad en el cumplimiento de los deberes ciudadanos.

Los hombres han de ser responsables de sus actos y omisiones. Ser responsable conforme a la creencia socrática es tener la capacidad de responder, de dar razón, explicar y justificar los propios actos u omisiones, también según la creencia socrática la primera responsabilidad es la que los hombres tienen respecto a si mismos. Sócrates opone responsabilidad a ignorancia o desconocimiento en la medida en que afirma que solo hace el mal quien ignora el mal que hace, es decir, aquel que no alcanza a comprenderlo. Cuando Critón le proponen huir para librarse de la condena que lo obliga a beber la cicuta, Sócrates, reflexiona y se pregunta: ¿Huirás Sócrates?, estarás ante ciudadanos respetuosos de las leyes… “y si te diriges a ellos y tienes la desvergüenza de conversar, ¿Con qué pensamientos lo harás Sócrates?, ¿Acaso con los mismos que aquí, a saber que lo más importante para los hombres es la virtud y la justicia, y también la legalidad y las leyes?… o tal vez encuentres albergue en una ciudad de costumbres relajadas… “y quizá les guste oírte de qué manera tan graciosa te escapaste de la cárcel poniéndote un disfraz o echándote encima una piel o usando cualquier otro medio habitual para los fugitivos, desfigurando tu propio aspecto. ¿No habrá nadie que le diga que siendo un hombre al que presumiblemente le queda poco tiempo de vida tiene el descaro de vivir tan afanosamente, violando las leyes más importantes?... tendrás que oír cosas indignas. ¿Vas a vivir adulando y sirviendo a todos?... ¿Dónde se nos habrán ido aquellos discursos sobre la justicia y las otras formas de virtud?...” (Criton 53d,e; 54ª, p,207-208)

Según Kant, el hombre es responsable en la medida en que es libre; es libre porque puede escoger (entre lo justo o lo injusto); puede escoger porque es autónomo (porque su voluntad no depende de otro, sino sería heterónomo, el heterónomo no escoge: obedece); es autónomo porque es un fin en sí mismo, en ello radica su dignidad (si no fuese un fin en sí mismo sería un medio para otros fines o para los fines de otro); es un fin en sí mismo porque es un ser racional; porque es un ser racional es igual todos los seres racionales; porque todos los seres racionales son iguales, todos los hombres son iguales; porque todos los hombres son iguales, el hombre, todo hombre, debe obrar conforme a un principio de "legalidad universal de las acciones en general (que debe ser el único principio de la voluntad)… yo no debo obrar nunca más que de modo que pueda querer que mi máxima se convierta en ley universal". Esto es lo que indica Kant en la Metafísica de las Costumbres.

Otro, aunque en última instancia, concordante con los anteriores es el criterio de F. Nietzsche, adalid de un  muy exacerbado individualismo. Nietzsche, encuentra que la responsabilidad constituye un ejercicio de voluntad que se sostiene sobre la conciencia de la propia libertad y en el conocimiento del poder o dominio sobre sí mismo y sobre la naturaleza cuyo futuro se puede predecir. La responsabilidad –dice- supone el previo  ejercicio de una voluntad consciente de la libertad que se requiere para asumir compromisos y capaz de ponderar la magnitud del poder necesario para cumplir lo prometido, incluso frente a las adversidades. En sus propias palabras: “la responsabilidad es la capacidad de hacer promesas” es la capacidad de “responder de si como futuro”, es “conciencia de la extraña libertad…y poder sobre si y sobre el destino” y sobre la naturaleza en cuanto, “este dominio de sí mismo, le está dado necesariamente el dominio de las circunstancias”, la responsabilidad es en consecuencia “auténtica conciencia de poder y libertad, un sentimiento de plenitud del hombre en cuanto tal”( F. Nietzsche, Genealogia de la Moral, 2000, pag, 77-78

Libertad y responsabilidad de acuerdo a las tésis reseñadas constituyen compónentes  indesligablemente vinculados al ejercicio de la razón jurídica. El hombre es libre en la medida en que es responsable según la tesis socrática (sabe responder); el hombre es responsable porque libremente optó de acuerdo a la tesis kantiana (sabe escoger); solo el hombre libre es responsable conforme a la tesis nietzscheana (sabe actuar). En todos los casos es libertad para hacer u omitir y responsabilidad para dar explicación, cuenta o justificación de si mismo.

¡¿Cuándo olvidamos las lecciones de Sócrates y dejamos de creer que lo más importante para los hombres es la virtud y la justicia y también la legalidad y las leyes?¡ ¿Ocurrió probablemente cuando Platón, -perdida la fe en sus belicosos contemporáneos-, llegó a la conclusión según la cual sólo a los filósofos cabe alcanzar la intelección de la justicia y solo a ellos discernir lo justo o injusto en los actos de los hombres, mas no así al resto de los mortales atrapados en la condición que impone la atención a exigencias y necesidades sensoriales que irresistiblemente los arrastra?

¡¿Cuándo olvidamos que la dignidad del hombre radica en que es un fin en si mismo y nunca un instrumento, y que no hay cosa más importante que el respeto a la dignidad de los hombres?

¿Tal vez ocurrió cuando empujados por la emoción, optamos por identificar la justicia con la fuerza para doblegar la fuerza de la arbitrariedad? o, ¿Probablemente en el momento en que en nuestro extravío admitimos como cierta la afirmación de que la justicia es un ideal irracional y decidimos excluir toda reflexión respecto a ella?. Pero…

Y… si de individualismos se trata, ¿Cuándo olvidamos que la responsabilidad consiste tanto en el ejercicio de la libertad para asumir compromisos como en el poder para cumplirlos, y que en el uso y ejercicio de esas capacidades radica el fundamento de la más alta consideración y autoestima del hombre libre?


Lima, 05/12/2012